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/Extensión Prorrectorado de Extensión APEX-Cerro

Programa Apex: vínculos con el territorio

El 8 de octubre de 9 a 12 horas en el marco del 9° Congreso de Extensión, en el Programa Apex Cerro de la Universidad de la República (Udelar) se realizaron cuatro actividades territoriales: Recorrido por el predio del Programa Apex; Recorrido barrial a Cerro Norte-Visita al Centro Cultural Comunitario Urbano Oeste; Gira extensionista junto al Parque Tecnológico Industrial del Cerro, Intendencia Municipal de Montevideo; y Visita a la Cooperativa de trabajo dedicada a la gestión integral y clasificación de residuos reciclables La Paloma.

Teresa Briozzo, pediatra jubilada de 72 años que  desarrolló toda su trayectoria docente y profesional en el territorio y se encontraba participando de uno de los recorridos relató los comienzos del programa Apex. 

Apex: con vocación de articulación con la comunidad

Briozzo recordó que en 1988, cuando finalizó la residencia de la carrera, se presentó a un llamado al nuevo programa, Docente en Comunidad, de la Facultad de Medicina, que se instrumentó en varios territorios como Jardines del Hipódromo, Ciudad Vieja, y el Cerro, donde Briozzo eligió trabajar. «Fue una experiencia totalmente conmovedora y una gran oportunidad para los docentes de Medicina de trabajar en equipo con otras especialidades, psiquiatría, medicina preventiva y social, ginecología, entre otras, algo que no era común en ese momento», expresó. 

Destaca la importancia de esta perspectiva de abordaje de la Medicina porque «más del 90% de los problemas de salud de las personas suceden en los barrios y en las comunidades, no en los hospitales y los médicos egresamos siempre con la formación hospitalaria». Recordó que esos equipos salían a trabajar con el barrio y se entrevistaban con las comisiones de fomento de las zonas que estaban más alejadas del centro de salud ubicado en la parte central del Cerro.

Añadió que el decano de Facultad de Medicina, profesor Pablo Calevaro, junto a un equipo de destacados profesionales como Clemente Estable, Ruben Casina, entre otros, fue quien impulsó la creación de un programa más grande, que abarcara a otras facultades, proyecto que terminó concretándose con la instalación del programa Apex en 1990. «En el inicio participaron las carreras de Enfermería, de la Facultad de Ciencias Sociales, Odontología y Medicina y después se fueron agregando muchas más hasta el día de hoy», señaló.

Briozzo destacó que el Apex surgió desde su inicio incorporando un involucramiento importante de la comunidad, que se instrumentaba a través de espacios formales de participación, «la gente de la zona fue involucrándose cada vez más con estos ámbitos». Añadió que asimismo, desde su origen, el Apex nació con la vocación de coordinar con todas las instituciones públicas del territorio, como las policlínicas y escuelas, con las que articulaba el trabajo. 

Una experiencia renovadora

Antes de iniciar los recorridos territoriales el Portal de la Udelar dialogó con Gleycielle, profesora en la Coordinación de Extensión de un centro universitario comunitario de Petrópolis, una región de Brasil cercana del estado de Río de Janeiro, que se encuentra participando del Congreso de Extensión y en ese marco realizó una de las recorridas organizadas por el Apex. Relató que es oriunda de Minas Gerais pero vive en Petrópolis, es psicóloga de formación y sanitarista, participa del Congreso junto a una de las estudiantes del centro universitario de Petrópolis, Andressa. «Llegamos el lunes y estamos encantados con Montevideo, es mi primera vez en Uruguay, no conocía nada», expresó. En cuanto al Congreso señaló que «está siendo increíble para conocer otras metodologías y haceres extensionistas, estoy encantada porque existen formas muy parecidas de pensar y de estar en los territorios y también otras perspectivas, ideas, y cursos con formas de realizar extensión que no conocía, voy a volver al Brasil renovada, con muchas ideas de qué hacer, de cómo pensar y continuar trabajando la extensión». Destacó también que participar del encuentro «fortalece porque ser extensionista no es fácil, creo que es una lucha dentro de la Universidad porque la extensión sigue siendo un lugar periférico, y en Brasil lo que estamos enfrentando en el ámbito  político, hace que estemos preparándonos para un desmonte de nuestras políticas», añadió. 

Andressa, por su parte, estudiante de Psicología y extensionista de 22 años, es integrante de la comunidad quilombola, afrodescendiente, de Brasil. Es la primera persona de su familia en ingresar a la educación superior, y este es su primer viaje fuera de Brasil. «Es una experiencia muy buena y diferente, tenía mucho miedo por el avión, pero aquí estoy», expresó. Señaló que «cada día del Congreso ha sido una experiencia enriquecedora, de aprendizaje, innovación y conocimiento, una historia de nuevas posibilidades, de disrupción de ideas, de pensamiento» y destacó que «el programa de extensión nos brinda mucho de eso, este movimiento de salir de las cuatro paredes, venir al territorio, caminar». 

Añadió que la Extensión no se encuadra en el molde que apunta exclusivamente a que los futuros profesionales entiendan la teoría y practiquen la técnica, «sino que nos permite comprender el movimiento de las personas, cómo se relacionan, cómo funcionan las cosas en la vida real».

Coordinación con organizaciones sociales

En uno de los recorridos, la visita al Centro Cultural Comunitario Urbano Oeste, en el barrio Cerro Norte, participaron más de 60 personas, entre ellos estudiantes docentes y funcionarios de la Udelar y de universidades de Brasil, Chile y Arginina, vecinos y vecinas del barrio y referentes de organizaciones sociales de la zona. La actividad incluyó una dinámica colectiva de presentación de los participantes; un espacio en el que los referentes de cada una de cinco organizaciones que trabajan con el Apex y la Udelar en el territorio, realizaron una presentación de sus organizaciones a partir de una serie de preguntas disparadoras; y una actividad colectiva de cierre. 

Las organizaciones sociales que se presentaron fueron Volver a mi barrio, colectivo de familias afrodescendientes que fueron desalojadas forzosamente de los conventillos Medio Mundo y Barrio Reus al Sur (Ansina) en Montevideo, en diciembre de 1978, durante la última dictadura cívico-militar. Las familias fueron obligadas a instalarse en la zona de Cerro Norte, la referente del colectivo, Olga Celestino, vecina de la zona, señaló que el problema fundamental que identifica el colectivo es «la invisibilización social del hecho histórico del desalojo forzoso de la comunidad afro en 1978 que fue invisibilizado y hasta el día de hoy no es reconocido por el Estado». 

Otra de las organizaciones que participaron fue la olla popular de Cerro Norte, a través de uno de sus referentes, Nahuel y la Coordinadora Popular y Solidaria – Ollas por Vida Digna, que presentó su referente, Brenda Bogliaccini. Nahuel relató cómo en 2020, cuando se quedó sin trabajo a causa de la pandemia y no podía conseguir nueva inserción laboral, junto a su compañera Paola, con tres niños pequeños en ese entonces, comenzaron un merendero en Cerro Norte que funcionaba todos los días, para alimentar a sus hijos y a los niños y niñas del barrio provenientes de familias de viviendas del Plan Juntos. Recordó que en los primeros días ya tenían dentro de su casa 50 niños y niñas para merendar. Más adelante se integraron a la Red de Ollas del Cerro, que se conformó para articular la ayuda «porque el vecino no sabía dónde sacar para poder abastecer todo esto porque también estaba sin trabajo». «Hoy las ollas populares trabajamos todas juntas en la organización de la Red del Cerro, para ayudar a los vecinos, a los niños», añadió. Bogliaccini, por su parte, recordó que la Coordinadora Popular y Solidaria – Ollas por Vida Digna nació en marzo de 2020, en el contexto de la pandemia que desencadenó una desocupación masiva en los sectores de la población de nivel socioeconómico más bajo. Señaló que estudios que se hicieron en ese momento en la Facultad de Ciencias Sociales llegaron a identificar 700 ollas populares. Para Bogliaccini la importancia de la Coordinadora Popular y Solidaria – Ollas por Vida Digna radica no solo en la cantidad de iniciativas que nucleó, también en que construyó por primera vez organización con voluntad de cultivar la solidaridad pero especialmente de construir un actor social que tuviera voz y hacer visible la existencia del hambre en Uruguay. En ese sentido este fue uno de los logros de las ollas populares en este período, por ejemplo se incorporó por primera vez este dato en los estudios del Instituto Nacional de Estadística. «Hoy las ollas somos menos que en 2020 y aunque entendemos que seguimos siendo necesarias buscamos trascender la alimentación, queremos hacer otras cosas, por eso estamos tratando de desarrollar trabajo para las personas, el lema de la Coordinadora hoy es Trabajo, pan y techo», concluyó.

Andrea, vecina del barrio Casabó y referente de otra de las organizaciones presentes en la actividad, el colectivo La Salida, presentó a la organización. Explicó que la propuesta, que surgió de la inquietud de un grupo de vecinos del barrio Casabó, apunta a trabajar con personas con consumo excesivo de sustancias y las problemáticas que conlleva este consumo, está dirigida no solo a las personas adictas sino también a sus familias. «Nos preguntábamos, en situaciones de consumo problemático de algún familiar, por ejemplo un hijo o hija adolescente, ¿a dónde vamos? porque en el Cerro todo está muy centralizado, por ejemplo, del barrio Casabó al Apex hay cinco bocas de drogas, si tengo que subir a un ómnibus con un chiquilín adicto, se me baja en el camino antes de llegar», explicó. El colectivo recientemente logró que el Ministerio de Desarrollo Social les cediera a través de un comodato un edificio del barrio que actualmente está abandonado, donde antiguamente funcionaba una escuela. Luego que culminen las reparaciones del edificio, prevén que en 2027 comenzará a funcionar el centro de día para las personas del barrio para las personas con consumo problemático de sustancias y sus familias. 

Marcos, el Paraguayo, presentó por su parte otra de las organizaciones del Cerro que trabajan con el Apex, de la que es referente, el colectivo Intercomisiones que funciona también en el barrio Casabó. Explicó que la organización surgió hace aproximadamente 3 años, al ver la necesidad de organizarse ya que en forma individual no se lograban los objetivos que eran comunes para todos como el saneamiento, las calles, la vivienda, y la construcción de una piscina comunitaria que funcione todo el año, entre otras. «Nos organizamos, formamos comisiones que logramos que se reunieran, nos identificamos, vimos las realidades de nuestras subregiones que son muy similares casi iguales con pequeñas matices», señaló. Destacó que asimismo articularon el trabajo con organismos e instituciones públicas como la Udelar y el Apex.

El último de los colectivos en presentarse fue la Organización de Usuarias y Usuarios de la Salud del Oeste. Ricardo, referente de la organización y vecino del barrio Cerro explicó que la organización nace en el año 2005, en el proceso en el que se estaba dando la reforma del Sistema Nacional Integrado de Salud, por lo tanto tuvimos mucho que ver en este. El colectivo surgió con dos necesidades marcadas, los problemas de la infancia y los del consumo problemático de sustancias. Así se generan la Red de primera infancia para atender y un espacio que se llama Mi Cerro sin drogas. Entre los logros identificó el trabajo en red con los vecinos y con la Universidad, las luchas, y aprendizajes.

Comunicar en tiempos adversos

Al finalizar el Taller, el Portal de la Udelar dialogó con Sol Benavente, comunicadora social, integrante del programa de capacitación y fortalecimiento de organizaciones comunitarias de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Destacó que el programa surgió en el año 2002 y funciona desde entonces en forma ininterrumpida. Añadió que es la segunda vez que visitan el Apex, habían participado hace tres años en el Coloquio Paulo Freire. Resaltó que el Congreso viene siendo una experiencia muy rica por los numerosos aprendizajes que ella y sus compañeras de equipo están incorporando. 

Recordó que el miércoles 7 de octubre en el marco del Congreso presentaron la muestra de fotografía Mar de Fuegos, en la Facultad de Diseño, Arquitectura y Urbanismo de la Udelar, muestra integrada por fotografías que tomaron ellas mismas, de 17 organizaciones en sus barrios, para poder visibilizar el trabajo comunitario que hacen los colectivos en el contexto actual de criminalización y estigmatización de las organizaciones en Argentina. «Seguimos vivos, luchando a pesar de que el Estado nos quiera invisibilizar, callar y derrotar y siempre estos encuentros son enormes oportunidades para encontrar a otros y otras que están pensando lo mismo, que están caminando el mismo camino con distintas estrategias, pero con un mismo horizonte y eso creo que siempre nos enriquece para seguir adelante», concluyó.