Investigadores del CURE: conservación y uso sustentable del Palmar de Butiá
Mercedes Rivas, docente titular Grado 5 con dedicación Total (DT) de la Facultad de Agronomía radicada en el CURE Rocha, es Ingeniera Agrónoma, magíster por la Udelar y doctorada en la Universidade Federal de Pelotas. Es profesora del Departamento de Sistemas Agrarios y Paisajes Culturales del CURE, que tiene como servicios de referencia de sus docentes a las facultades de, Agronomía, Psicología, Humanidades y Ciencias de la Educación y Veterinaria.
«Un fruto que cada vez se valoriza más»
Rivas explicó que el trabajo vinculado a la conservación y uso sustentable del palmar de Butiá, lo han enfocado en el territorio del Palmar de Castillos aunque también han trabajado en el Palmar de San Luis, en el norte del departamento. En las actividades que desarrollan en el territorio trabajan tanto con agricultores familiares como con productores empresariales.
En cuanto a las potencialidades del Butiá, Rivas resaltó que tiene muy buenas propiedades nutricionales, contiene vitamina C y potasio, y que además «es un fruto que cada vez se valoriza más y eso colabora en visibilizar el Palmar y sus problemáticas», hoy es muy grande la cantidad de productos derivados que se han desarrollado en la zona. Entre los derivados del Butiá que se producen en el departamento hay productos clásicos como el licor, la jalea o la mermelada y nuevos como el néctar y el jugo de Butiá y los panificados (galletitas, budines y panes), que se preparan con la fibra y la almendra o semilla de este fruto. Asimismo en menor proporción se producen bombones rellenos de pulpa de Butiá, garrapiñadas elaboradas con sus semillas, salsas agridulces, chutney y algunas heladerías del departamento producen helado en base a este fruto nativo. Rivas explicó que algunos de los productores familiares formaron las tres microempresas que existen en la actualidad en el departamento y otros comercializan sus productos en ferias o en los puestos ubicados en Ruta 9. Añadió que los productores uruguayos en el marco del proyecto integran la Red Palmar (Rota dos Butiazais) con sus pares del sur de Brasil donde estos elaboran con el fruto nativo también mostaza, cervezas artesanales y recetas de todo tipo.
Entiende que todavía se podrían incorporar más personas a trabajar con el Butiá, las limitantes son la producción que es fundamentalmente artesanal y la comercialización que no es masiva. Las microempresas venden sus productos en algunos de los balnearios del departamento y en supermercados, ferias grandes o en la Expo Prado, de Montevideo. Otra de las dificultades de los productores familiares es la distribución de los productos, para llevarla adelante necesitan contar con vehículos porque el costo del transporte es muy alto. Además deberían incorporar otra persona al trabajo porque si se dedican a distribuir no producen ya que las microempresas son pequeñas. Opina que algunos productos del Butiá como el licor podrían tener un lugar destacado como una exquisitez en los free shops, lo que ampliaría el potencial de comercialización de las empresas. Destaca que para esto así como para abordar las dificultades de transporte de mercadería, los productores familiares necesitan apoyo. No obstante entiende que las tres microempresas que elaboran productos derivados del Butiá trabajan bien aunque quizás necesiten mejores condiciones de frío para poder almacenar el fruto, ya que se trabaja con la pulpa congelada del Butiá y en la época en que este abunda lo almacenan.
Relató que estos elaboradores artesanales usan una maquinaria diseñada por el LATU que extrae la pulpa del fruto y señaló que esta institución junto con la Intendencia de Rocha, trabajaron mucho en capacitación y en desarrollo de maquinaria específica. No obstante no se ha diseñado aún una máquina que extraiga las semillas (o almendras como comunmente se conocen) del coquito del Butiá. Por ello esta parte del fruto no se utiliza tanto ya que implica un procedimiento que se debe realizar manualmente.
Pensar la sustentabilidad de los Palmares
En cuanto a la sustentabilidad de la actividad apuntó que el volumen de Butiá que se utiliza para la producción, es mínimo, por tanto esta no tiene efectos en la mayoría de lso años, sobre la regeneración del Palmar. Añadió que no obstante, como los Palmares son muy antiguos, algunos años prácticamente no dan frutos y las empresas buscan hasta en la ciudad, palmas que tengan Butiá para poder producir. Por ello en esos años, se reduce drásticamente la posibilidad de nuevos nacimientos de Palma de Butiá. Este es un tema que preocupó a las investigadoras, por lo que Rivas junto a Rosa Lia Barbieri de Brasil, elaboraron un manual de buenas prácticas en el que plantearon entre otras recomendaciones, que los productores, si van a usar sólo la pulpa, devuelvan los coquitos al lugar donde recolectaron los frutos en lugar de descartarlos.
La docente plantea que el grave problema de conservación de los palmares es la ausencia de ejemplares jóvenes, tomando en cuenta que los ejemplares actuales son centenarios. En los predios ganaderos que son la mayoría en el palmar de Castillos, la causa es el sobrepastoreo del ganado. En ese sentido existen iniciativas de algunos de los pequeños productores de realizar trasplantes de palmas. Rivas resaltó que aunque estos planes son factibles, para llevarlos adelante se debe tener mucho cuidado de que los coquitos de las plantas que se van a trasplantar sean del mismo lugar en el que se van a plantar, porque de lo contrario se puede afectar la diversidad genética del palmar. Además señaló que debería instalarse un vivero que produzca los plantines para cada productor, y se asesore a los productores sobre el lugar para el trasplante y los cuidados que se deben tener. Acotó que el crecimiento de una palma desde que se trasplanta hasta que llega a una etapa madura es de 20 o 30 años, aunque puede empezar a producir antes, a los 12 o 15 años. Por eso este plan tiene más costo que el que insume un buen manejo ganadero, que también da buenos resultados en el cuidado de la regeneración del Palmar.
Luego de un trabajo a largo plazo de 10 años en el que probaron formas alternativas de pastoreo que no perjudiquen la regeneración del Palmar, concluyeron que el mejor método es no realizar pastoreo durante el invierno en áreas rotativas a través del tiempo. Se coloca esta restricción durante el invierno porque en este período hay menos pasto y las palmas más pequeñas son consumidas por los animales y no rebrotan. A esto se suma que en los campos bajos característicos de los Palmares, «si llueve mucho se convierten en un barrial y las palmitas se rompen por el propio pisoteo del ganado». El resto del año los investigadores recomiendan pastoreo con categoría vacunas jóvenes pero no de ovejas, porque estos animales comen la vegetación que se encuentra al ras del piso.
Coincidiendo con los especialistas que trabajan en conservación del campo natural, también alertan acerca de la necesidad de que la altura del pasto nunca baje de 5 a 10 centímetros. Este sistema se vincula estrechamente con el manejo ganadero del predio, se requiere para llevarlo adelante que los productores no tengan más ganado del que pueden tener en el espacio con el que cuentan.
Construyendo redes
Rivas recordó que fueron invitados como CURE, junto al Grupo Ganaderos del Palmar, a reunirse con la Junta Departamental de Rocha para intercambiar sobre la práctica de pastoreo ganadero. Fue a partir de estas reuniones, que la Junta creó en 2017 una comisión interinstitucional de la que participaron ediles, la Intendencia, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, productores y el CURE. Como resultado de estte trabajo en 2020 se logró que la Junta Departamental aprobara un decreto de protección del Palmar bajo manejo ganadero. Resaltó que el punto no es retirar la ganadería de los Palmares porque siempre hubo herbívoros en estas zonas, sino encontrar formas alternativas de pastoreo que no impidan la regeneración de las Palmas.
En 2019 se inició el proyecto «Integrando productores, academia e instituciones públicas: Palmar y Ganadería sostenible», del que participaron diversas asociaciones de productores, las instituciones públicas de Rocha y docentes del CURE. Como principal resultado de este proyecto se lograron instalar 4 áreas demostrativas de manejo del pastoreo en predios de productores de Castillos y otras 3 áreas en el predio del Instituto Nacional de Colonización en el norte de Rocha. Éstas experiencias se sumaron a un área pionera instalada en 2015, en la que los resultados demuestran que la producción de carne no se reduce y en algún año ha sido superior a la que se obtiene en el resto del predio bajo manejo convencional. Esto último es sumamente auspicioso para promover esta práctica. Se ha colocado cartelería en todas las áreas como forma de difusión y promoción de este manejo para conservar el palmar.
En la actualidad está funcionando una comisión interinstitucional creada por el decreto de la Junta, que está integrada por todas las instituciones que venían trabajando en conjunto (ediles de todos los partidos con representación, IDR, MGAP, CURE y el Grupo Ganaderos del Palmar) y a las que se suman el Ministerio de Ambiente, el Instituto Plan Agropecuario y productores del norte y del sur del departamento. El objetivo principal es elaborar un instrumento de ordenamiento territorial para el Palmar.
Revalorizar los Palmares de Castillos
Otra de las líneas que este equipo de investigadores del CURE llevaron adelante en torno al Butiá se vinculó con el Palmar de Castillos. Rivas explicó que el estudio titulado «Fortalecimiento de las bases conceptuales e instrumentales para un Parque Departamental del Palmar de Castillos» apuntaba al desarrollo de una propuesta de conservación integral del paisaje que funcionase como un modelo, en el que se produjera de forma sostenible y se conservara el patrimonio biocultural. Destacó que se planificó esta iniciativa como parque y no como Área Protegida porque tomaron como referencia los parques españoles y franceses en los cuales no se impone a la población la presencia de estos espacios en el área sino que se originan a partir de un acuerdo y de un convencimiento de los productores.
Resaltó que el trabajo que realizaron en torno al Parque de Castillos les permitió contar hoy con una buena investigación de base que les aportó abundante información sobre este territorio. Asimismo cuentan con «un sistema de información geográfica en funcionamiento que nos permite ubicar a cada productor, saber cuántas hectáreas de palmar tiene y de qué densidad, esto es un instrumento muy importante», declaró. Han relevado también la flora y la vegetación de todo el Palmar con un énfasis en las variedades hortícolas criollas de este territorio que se caracterizan por una gran diversidad y las especies silvestres que la población más utiliza con fines medicinales, ornamentales, elaboración de tintas, maderas, construcción entre otros. Destacó que se trata de un trabajo muy valioso porque reúne la información acerca de los recursos que brinda el Palmar y conocimiento sobre sus usos tradicionales. Otra de las iniciativas vinculada a estos recursos es la posibilidad de crear en la zona circuitos ecoturísticos, tema que además se abordó en una de las tesis de la Licenciatura en Gestión Ambiental del CURE. «Esta línea es muy importante porque no existe prácticamente ningún emprendimiento turístico vinculado a la naturaleza enel Palmar», apuntó Rivas.
Apuntó que en los últimos años han apostado a un trabajo con las instituciones y organizaciones de Castillos porque entienden que no pueden impulsar la creación de un espacio de estas características, si no tienen el apoyo de la comunidad. En este marco llevaron adelante el proyecto ECOSUR, que finalizó hace unos meses, e integró a la academia, a productores e instituciones públicas como el Consejo Agropecuario de Rocha, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, la Intendencia de Rocha, el Plan Agropecuario y el Instituto Nacional de Colonización.
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