La disputa por el sentido de lo común: así fue el segundo día del 3.er Congreso Latinoamericano de Comunicación y Medios Universitarios
El pluralismo como herramienta para la construcción de ciudadanía crítica
El aula magna recibió el conversatorio «Medios Universitarios: pluralismo independiente ante la reacción», sobre la potencia transformadora de los medios universitarios: su capacidad de ser usinas de pensamiento crítico y de diversificar las voces en sus comunidades. Participaron Julieta Núñez, docente de Sala de Redacción (FIC, Udelar); Gabriel Galli, director de UniRadio (FIC, Udelar); Erika Hoffmann, directora de Canal 5 y del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional; María Salceda, coordinadora ejecutiva de la Red Nacional Audiovisual Universitaria (RENAU) del Consejo Interuniversitario Nacional de Argentina; y Ana Esther Rivera, coordinadora de la radio de la Universidad de El Salvador.
La mesa partió de un diagnóstico: la concentración mediática no es solo de medios, sino también de prácticas y de ideologías, y eso cambia tanto el ejercicio del periodismo como los contenidos que instalan formas hegemónicas de comunicar.
Frente a eso, tanto Galli como Núñez defendieron la idea de «construir ciudadanía» desde los medios universitarios, no con lógica de consumidores, sino como mecanismo de construcción de pensamiento crítico. Es, para ambos, una forma de pensar la independencia de estos medios. Destacaron la «oportunidad» de experimentar y hacer periodismo «por fuera de esas lógicas comerciales».
Salceda llevó la discusión al terreno de los derechos. Reafirmó que los medios son «garantes del derecho a la información y comunicación» y «un resguardo» que garantiza el acceso de las distintas comunidades, con un fin informativo y pluralizador de ideas.
Hoffman, por su parte, tomó la lógica del rating para señalar lo que une a los medios públicos con los universitarios. En ellos, dijo, prima otro modelo: uno que busca ampliar el «periodismo humanista» para comunicar y visibilizar «la política pública que le cambia la vida a las personas».
No todos los medios universitarios tienen décadas de trayectoria. Rivera presentó el caso de la radio de la Universidad de El Salvador, que nació como radio escuela impulsada por los propios estudiantes y hoy es un medio universitario con audiencia a lo largo y ancho del país. «Los chicos han visto la necesidad de no solo conocer la comunicación, sino cómo se genera, cómo se llega a la información», contó, y eso les ha permitido «evolucionar» en los contenidos. Hoy producen más del 80 % del contenido radiofónico en formato audiovisual, pese a los desafíos presupuestales que atraviesa la educación pública en su país.
La comunicación científica: democratizar el conocimiento y fortalecer la pluralidad informativa
Tras el conversatorio sobre como el pluralismo es una herramienta para la construcción de pensamiento crítico en la ciudadanía, la segunda jornada se detuvo en un ámbito específico: la comunicación científica.
La mesa Comunicar la ciencia para transformar: narrativas, experiencias y articulación abordó cuales son las enclaves para la promoción de un conocimiento científico en los medios de comunicación y sus distintos formatos. Con la participación de Celia Quijano, prorrectora de Investigación de la Udelar; Ernesto Fernandez Polcuch, director de UNESCO Montevideo; Soledad Acuña, vicerrectora de Innovación y Vinculación de la Universidad Católica del Uruguay; Alvar Carranza, coordinador Uruguay SUB200-Udelar; Diego Golombek, divulgador y profesor en la Universidad de San Andrés y Daniela Hirschfeld, jefa de comunicación del Instituto Pasteur, que plantearon el fenómeno comunicacional sobre dos visiones: desde las condiciones institucionales y políticas de la comunicación científica y a desde lo narrativo y práctico de la comunicación.
Quijano planteó la idea de que «no es lo mismo generar conocimiento que poder comunicarlo en forma clara». Polcuch profundizó en la idea sobre la necesidad de generar marcos conceptuales y políticas de ciencias abiertas claras. «La comunicación no es algo que ocurre sola, requiere de un marco por el cual nos importe que haya comunicación científica» y así «la ciencia sea abierta a la sociedad».
Pensar políticas comunicacionales es democratizar el acceso al conocimiento y a partir de este punto es que aparece un desafío de cara a la construcción nuevos códigos entre investigadores y los medios para poder trabajar con los investigadores en el convencimiento de «divulgar lo que hacen», en esta línea, Acuña sostuvo que «la investigación genera noticias de calidad» y «un montón de historias para contar en las investigaciones y con los investigadores».
Por su parte, Carranza habló sobre el fenómeno y los desafíos que generó la comunicación del proyecto Uruguay SUB200. Mencionó que lo interdisciplinario de reunir a diferentes expertos científicos para generar una narrativa de los sucedido minuto a minuto, implicó horas y horas de coordinación técnica y adaptación de los formatos comunicacionales que requerían para el proyecto.
Por otro lado, la mesa abordó la comunicación pública de la ciencia, los formatos, las historias y el vínculo con audiencias. El foco está en el cómo contar, traducir, sacar a los científicos de la zona de confort y llevar la ciencia a otros espacios. Golombek sostuvo que «el problema de que la ciencia no se pueda comunicar a la gente»está en que la sociedad no ve a la ciencia «como parte de la cultura» y a partir de esta concepción es que «la humanidad se las congenió para crear dos culturas, la científica y la humanística», formándose así «dos bandos». En esta línea, Hirschfeld defendió la importancia de «construir la cultura de comunicación» para lograr «llevar la ciencia a otros formatos» y sacar a los científicos de una «zona de confort» a fin de que la ciencia cobre relevancia en lugares «donde no se espera». Construir una «voz comunicacional» implica reconvertir «lo que los cientificos quieren decir» para lograr amplificar y democratizar el conocimiento por fuera de los ámbitos meramente científicos y académicos.
Una conversación entre pares: comunicar la universidad que se quiere construir
El último taller práctico de la jornada reunió a representantes de distintos órdenes y espacios de la Universidad de la República, junto a representantes de universidades de la región, para discutir cómo comunicar una institución que busca fortalecer sus vínculos con la comunidad universitaria y con la sociedad. En el marco del Plan de Comunicación 2022-2026, la conversación abordó la participación, la descentralización, los públicos y los desafíos que plantea la inteligencia artificial, así como la necesidad de pensar qué universidad se quiere construir desde lo comunicacional.
Democracia, universidad y comunicación: el conocimiento bajo sospecha
La mesa de cierre, «Democracia, universidad y comunicación», abordó los desafíos que atraviesan las universidades latinoamericanas. Participaron Judith Sutz, investigadora especializada en socioeconomía del desarrollo; Josefina Bolis, prosecretaria de Medios y Publicaciones de la Universidad Nacional de La Plata; y Federico Beltramelli, decano de la Facultad de Información y Comunicación, quienes propusieron entender la comunicación no como mera difusión de resultados, sino como un diálogo que aporta a la democracia, y se preguntó cómo sostenerla en un contexto de desacreditación del conocimiento y la educación
Sutz abrió con un diagnóstico: «las universidades son hijas de su tiempo». En la actualidad, dijo, «las universidades presentan un síntoma de soledad», y para corregirlo deben afirmar el vínculo con los ámbitos no académicos. «Los universitarios somos universales, la manera de revalidar los resultados es universal», afirmó, y sostuvo que comunicar la investigación universitaria es «absolutamente clave» para construir democracia.
Bolis corrió el eje del debate con una definición: comunicar es «poner en común, disputar el sentido del orden», y cuestionar la comunicación es «preguntar qué queremos para nuestra sociedad». La universidad, planteó, tiene que preguntarse qué sociedad quiere construir y qué límites éticos quiere establecer. Señaló que los medios universitarios tienen una responsabilidad particular en ese proceso, ya que ayudan a multiplicar voces, construir sentidos compartidos y orientar la acción colectiva.
Beltramelli cerró la mesa agradeciendo a la organización y a quienes llegaron desde fuera de la Universidad de la República. Planteó que la universidad puede conservar su autonomía sin aislarse de la sociedad y que, justamente desde esa autonomía, puede intervenir en los problemas de comunicación, información, tecnología, democracia y cultura. Destacó además que «los medios universitarios han cobrado una centralidad que no tenían» y que pueden constituirse en «espacios de una buena curaduría de información» y de «conversación pública». Y defendió que «los medios no desaparecen», porque trabajan sobre narrativas y sobre la posibilidad de representar un mundo.
Ante este escenario, planteó que uno de los desafíos para los medios universitarios está en reconocer que «nuestro público excede a la universidad» y en comprender que «la economía del tiempo es donde estamos dando la disputa». Por eso reivindicó una universidad autónoma pero vinculada con la sociedad: «No es una autonomía estanca», sino «un fuerte enraizamiento con los problemas sociales».
Con esa mesa terminó la segunda jornada. Si el primer día había dejado una agenda (infraestructuras, datos, algoritmos, cultura), el segundo dejó una pregunta común a todas las mesas: cómo disputar la atención de una sociedad fragmentada, cómo incorporar el conocimiento científico a la discusión pública y construir lo común sin renunciar a la autonomía que define a la universidad pública.
La cobertura del Congreso de Comunicación y Medios Universitarios estuvo a cargo de Belén Malvares, Clara Beovide, Ernestina Vidal, Santiago Viana y Victoria Riccone, egresadas y egresados de la Facultad de Información y Comunicación.
El registro de las mesas centrales se encuentran disponibles en YouTube.
