Pasar al contenido principal

Observatorio de la Cuestión Agraria en Uruguay: la tierra cada vez en menos manos

El Observatorio de la Cuestión Agraria del Uruguay (OCAU) de la Universidad de la República (Udelar) publicó en 2021 un primer informe que aborda las dos décadas de transformaciones agrarias del país luego de la crisis financiera productiva del 2002. El documento revela que en ese período se registró una tendencia a la concentración de la tierra, una disminución de la población rural, un aumento de la inversión en maquinaria e insumos, o sea, mayor grado de tecnificación del agro, y se comienzan a observar efectos ambientales más graves o mayores grados de deterioro de nuestros ecosistemas.

El Portal de la Udelar dialogó acerca de este y otros trabajos del OCAU con dos de sus integrantes, Santiago Monteverde, docente de Facultad Veterinaria del Departamento de Ciencias Sociales de la Udelar y Mauricio Ceroni, docente de la sede Rivera del Centro Universitario Regional Noreste

El OCAU es un grupo de trabajo multidisciplinario conformado en 2019 por docentes de distintos servicios de la Udelar, Veterinaria, Agronomía, Prorrectorado de Extensión, Programa Integral Metropolitano (PIM), y Cenur Noreste, así como investigadores asociados de las áreas biológicas y humanidades. El propósito del Observatorio es abordar desde una mirada crítica y multidimensional la descripción y el análisis del cambio agrario, en el Uruguay reciente y estimular a la reflexión del conjunto de la sociedad agraria uruguaya.

 

La cuestión agraria


«Analizamos los cambios agrarios, las formas dominantes de riqueza generada y las desigualdades estructurales territorializadas de los sujetos, en el Uruguay contemporáneo, mediante un abordaje de la cuestión agraria, entendida como la problemática del desarrollo del capitalismo agrario», señaló Ceroni. Esto implica la generación de conocimiento mediante un abordaje teórico-metodológico crítico que permita trabajar con los colectivos que son estructuralmente excluidos de la distribución de la riqueza y de la incidencia en las políticas públicas.

Los docentes explicaron que el informe publicado en 2021, que abarcó las dos décadas anteriores, coincidió con el inicio de una etapa que varios autores y autoras identifican como una nueva fase de profundización del capitalismo agrario y en él reunieron principalmente información secundaria que generan las instituciones públicas y destacaron los cambios agrarios para ese período. Luego de ese primer informe, los siguientes escritos abordan cuestiones de coyuntura junto con la información periódica anualmente. Algunos de los aspectos que identificaron en estos trabajos fueron: el aumento exponencial del precio de la tierra y de la superficie de compra-venta, en las primeras dos décadas, a tal punto que este llega a valores históricos. Asimismo observaron un aumento del proceso de proletarización del campo, o sea, mayor porcentaje de asalariadas y asalariados rurales en la composición social total del trabajo; menos población rural; disminución sustancial del total y aumento promedio de la superficie, de las unidades productivas, o sea, una tendencia a la concentración de la tierra; y mayor inversión en maquinaria e insumos, o sea, mayor grado de tecnificación del agro, tendencias que llevan a más de medio siglo.

También observaron un aumento de los complejos agroindustriales asociados a las cadenas agroexportadoras, sumado a una más reciente transnacionalización de las cadenas de comercialización y producción del país, dedicadas principalmente a la forestación, la ganadería, la agricultura de secano y el arroz. En ese sentido explicaron que en la actualidad existen tres empresas que manejan casi 1 millón de hectáreas e intervienen en la producción primaria, la industrialización y comercialización. En el caso de la agricultura, se trata de un sector en el que la transnacionalización se da principalmente bajo lo que se conoce como el arrendamiento, o sea, el alquiler de los campos y el control sobre la comercialización y los datos son muy elocuentes, existen empresas trasnacionales de origen americano y chino que concentran gran cantidad de toneladas en la comercialización. Por otra parte, la ganadería, que aunque es un sector en el que la posesión de la tierra no presenta este nivel de transnacionalización y concentración, en la etapa de comercialización, ocurre un proceso de concentración, asociado a la industria frigorífica, en su mayoría en manos de capitales transnacionales.

Asimismo el arroz es un sector que si bien por condiciones biofísicas, se produce en determinadas regiones del territorio nacional, presenta una concentración muy alta en las unidades de producción en la fase primaria, (235 unidades de producción, manejan 360 mil has, según los datos del ultimo censo agropecuario). Históricamente, dichas unidades se asociación a capitales brasileros, que a su vez, se expresan en un la cadena de industrialización y comercialización. Con respecto a la lechería, es el único caso en el que aunque existen varias empresas transnacionales que se dedican al procesamiento, pero con menor incidencia en el global de la cadena productiva, se destaca una única y gran empresa, la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole). Por otra parte, la horticultura registra una tendencia histórica de aumento de la concentración de la producción dentro del mismo sector productivo, ya que es un rubro que se concentra principalmente en zonas de Montevideo rural y Canelones no se observa un desplazamiento de estos predios a causa de las cadenas agroexportadoras.

 

Organizaciones y actores sociales vinculados al agro


En cuanto al número y tipo de organizaciones vinculadas a la cuestión agraria, los docentes explicaron que después del comienzo de los gobiernos del Frente Amplio en 2005, se inició un período de reapertura de las organizaciones de productores rurales, gran parte de las Sociedades de Fomento rural, se reactivaron y muchas de ellas siguen funcionando hasta el día de hoy. Un fenómeno nuevo que se registró fue que empezaron a surgir numerosos movimientos sociales que no eran típicos del ámbito rural y se vinculan a través de cuestiones relacionadas con demandas socioambientales, como los movimientos en torno al agua, a la forestación, a la construcción de carreteras, o con la mega minería y otros aspectos que no formaban parte de las organizaciones rurales tradicionales.

Se observa por tanto una gran asimetría de poder, existen grandes organizaciones que representan al gran capital, tienen mucho peso económico y otras que se encuentran en el extremo contrario en este sentido. Están presentes organizaciones históricas como la Asociación Rural del Uruguay y la Federación Rural, que se han mantenido en el tiempo y poseen gran poder y una nueva organización de carácter principalmente patronal, Un solo Uruguay, que emergió entre el 2018 y 2019. Por otro lado, se fortalecen organizaciones como la Comisión Nacional de Fomento Rural la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas y la Red de Agroecología del Uruguay y otras organizaciones de reciente formación. Señalaron asimismo que se registra un cambio en la composición de las organizaciones, por ejemplo, ahora es bastante común que aparezcan grupos de mujeres, incluso en la propia interna y en la dirigencia de las organizaciones.

También es objeto de trabajo del OCAU identificar cuáles son los sujetos sociales con los cuales interactúan, ya sean, pobladores y trabajadores rurales, productores y agricultores familiares, o campesinos. Destacaron que se observa un aumento de la feminización del trabajo, existen más mujeres asalariadas que en otros períodos históricos, por un lado tenemos esos cambios estructurales y por otro la necesidad de mayor cantidad de políticas que apunten a disminuir esas inequidades. El campo uruguayo históricamente es muy masculinizado, allí las decisiones pasan mayoritariamente por los hombres tanto en las unidades económicas como en las ejecuciones de políticas y aunque vemos que hay un cambio, este no es revolucionario ni estructural, si bien se fomenta que la mujer participe y tenga más incidencia en determinados bloques de poder la realidad no ha cambiado sustancialmente. Señalaron que se hacen visibles de forma evidente ciertos antagonismos, en especial vinculados a una política agraria que profundiza el capitalismo agrario y la exclusión de determinados sujetos. Aunque los gobiernos progresistas implementaron políticas para modificar esta tendencia, no lograron alterar sustancialmente los procesos estructurales de concentración y exclusión, «hay cambios profundos que las políticas no están revirtiendo», puntualizaron.

 

Institucionalidad


Con respecto al Plan Nacional de Agroecología, una política pública que se planteó desde las organizaciones, se creó una ley que se votó en el Parlamento por unanimidad, y a partir de ella se integró una comisión pero no se le adjudicó un presupuesto y por tanto durante los últimos años, más allá de algunas acciones específicas, no tuvo grandes avances como plan nacional, se está intentando volver a reactivar en la presente gestión. Los docentes entienden que es necesario profundizar el involucramiento de un conjunto de instituciones estatales que participan también y aportar ideológicamente y materialmente a su construcción, como el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Vivienda, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), la Universidad Tecnológica (UTEC), la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la República (OPP), es un faltante desde la institucionalidad. «En el tema género pasa algo similar, tenemos un Plan Nacional de Género en las políticas agropecuarias a nivel del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), pero faltan articulaciones con políticas públicas nacionales de género que trascienden a los ministerios», destacaron los docentes.

Con respecto a la política de tierra el instituto de Colonización gestiona un porcentaje muy bajo, 3 % de las casi 16 millones de hectáreas de tierra productiva de Uruguay, tan sólo unas 5500.000 hectáreas. Además en esa gestión existe una gran diversidad de situaciones y colectivos, algunos gestionan la tierra de forma asociativa, otros más individual, por eso es difícil llegar a una conclusión primaria, acerca de esta institución. Nuevamente, si bien durante los gobiernos progresistas se priorizó el acceso a la tierra de sectores históricamente relegados, se promovieron experiencias asociativas, se avanzo en la cotitularidad de la tierra y se reinstaló el debate sobre la tierra en la agenda pública, estos avances no lograron modificar sustancialmente las tendencias generales de concentración y exclusión en la estructura agraria. En la actualidad se desarrolla un proyecto de investigación por parte del OCAU que está analizando el impacto de la política dentro de los procesos asociativos.

 

Desigualdades estructurales


En lo que se refiere a la evolución de la inversión de capital en las dos décadas que analiza el primer informe del OCAU, la importación del país de equipos, maquinaria, fertilizantes o plaguicidas, registra una tendencia en millones de dólares al alza constante. Esas variables indican que las unidades de producción se están volcando a ser mayormente unidades de capital más intensificadas, ya que por un lado puede existir una disminución de la fertilidad natural de la tierra, lo que explica el mayor uso de fertilizantes, o por otro lado, una lógica del capitalismo de invertir en maquinaria para requerir menos mano de obra y obtener mayor rentabilidad por unidad productiva. La forestación y la agricultura de secano, por ejemplo, son sectores muy tecnificados, las maquinarias cada vez cosechan más unidad de superficie.

Los puestos de trabajo en el agro continúan bajando al menos desde 1985, tendencia que no se ha revertido, pero aumentando la proporción de trabajadores asalariados. Con respecto a las condiciones salariales de las y los trabajadores, aunque a partir del 2005 se establecen mayores garantías para las y los asalariados vinculados a la producción agraria, por ejemplo, se registra un incremento del salario hasta el 2019, hay una mayor captación de salario en la producción de la riqueza total, pero a partir de ese año y hasta la actualidad esa captación baja y la ganancia del capital se mantiene o aumenta. «Vemos que hay mayor generación de riqueza pero esta no está fluyendo para los sectores subalternos», afirmaron.

Enlace a más información

Ver informes anuales